Reliquias

El culto a San Fermín ha ido tomando cuerpo a lo largo de los tiempos, a medida que llegaban a Pamplona reliquias procedentes de su sepulcro. La primera de que se tiene noticia, un fragmento del cráneo, la obtuvo en 1186 el obispo don Pedro de Paris –también conocido por su lugar de nacimiento como don Pedro de Artajona- del prelado de Amiens. Aquel mismo año quedó establecida en la diócesis pamplonesa la celebración litúrgica del Santo, con carácter de primera clase. En 1386 sería el rey Carlos II quien consiguiese para Navarra otra fracción ósea.

 

En el siglo XVI, el Concilio de Trento intensificó el culto católico a los santos y la veneración de sus restos. De modo que, cuando menos en tres ocasiones, ilustres navarros obtuvieron reliquias de San Fermín. En 1569 el cardenal de Crequi, obispo de Amiens, entregó al embajador de Felipe II en Paris, don Francisco de Álaba, a instancias de su prima doña Beatriz de Beaumont y de Navarra, una reliquia que sería colocada definitivamente en la imagen sanferminera de la parroquia de San Lorenzo en 1572. Años después, en 1595, el Ayuntamiento de Pamplona recibió una reliquia que había pertenecido a don Martín de Azpilicueta,  el Doctor Navarro, quien la alcanzó en 1522 del cardenal Juan Brit, obispo de Amiens. Y en 1638 volvió a abrirse el relicario de la imagen para acoger la reliquia donada por la parroquia de Olagüe. Se trataba de la mitad de la que consiguiera en 1597 el hijo de aquel pueblo, Martín de Olagüe, cuando, como capitán al mando de su compañía, protegió la catedral de Amiens de posibles desmanes, con ocasión de la conquista temporal de la catedral picarda por parte del ejército de Felipe II: fue dádiva agradecida del obispo Teogfridus de la Martonia, traída a Olagüe por el sargento mayor Juanetín de Casanova, pamplonés por más señas.

 

El 16 de marzo de 1941 se recibió con toda solemnidad la última, por el momento, reliquia de San Fermín, remitida por el entonces obispo de Amiens, Luciano Martin.

 

En Pamplona, aparte de la Catedral y de la Capilla del Patrón en la parroquial de San Lorenzo, poseen también reliquias el oratorio de la Casa Consistorial, la basílica de Aldapa y la comunidad de Carmelitas Descalzas del convento de San José.

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