Un año más, Manos Unidas reclama la generosidad de los navarros

El sábado y domingo próximos, en todos los templos abiertos al culto se desarrollara la puntual mentalización y la tradicional colecta de Manos Unidas contra el hambre en el mundo

Muchas parroquias enmarcadas en los arciprestazgos han asumido proyectos concretos de promoción humana facilitados por Manos Unidas y la colecta la destinarán a apoyar ese  proyecto.

El arciprestazgo Pamplona – Egüés que incluye a las parroquias del centro de la ciudad, Mendillorri, Sarriguren, Gorraiz y varios pueblos más ha asumido conjuntamente un proyecto encaminado al desarrollo integral de mujeres y niños de una de las zonas más pobres de la India donde trabajan como misioneras las Hermanas de San Carlos. El proyecto asciende a 57.053 euros y tiene como objetivo fundamental la dignificación de la mujer.

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“Vamos a denunciar el círculo infernal en el que se encuentran las mujeres que por causa de la pobreza no tienen capacidad de modificar las estructuras injustas que aúnan tradición, cultura y falta de acción de gobiernos en instituciones, y que someten a las mujeres y a las niñas a privaciones de todo tipo”. Con esta premisa, la presidenta de Manos Unidas, Soledad Suárez, presentó la campaña anual de Manos Unidas bajo el lema «No hay justicia sin igualdad» que está basada en el tercero de los Objetivos de Desarrollo del Milenio formulados por  la ONU y que busca promover la igualdad de la mujer.

Manos Unidas, ONG de la Iglesia católica, pudo financiar el pasado año 550 proyectos de desarrollo en 56 países de África, Asia y América, de los que 83 tuvieron como principal destinataria a la mujer. “En Manos Unidas sabemos que la solución para poner fin a todo esto es la educación”, aseguró Suárez, que abogó por “una educación que permita a las mujeres avanzar por el camino del desarrollo”. Al acto también acudió la misionera en África, Nuria Juvanteny, Esta religiosa de las Vedrunas comentó que “España está viviendo una crisis pero no tiene nada que ver con lo que ocurre en África. Con tan sólo un 10 por ciento de lo que se gasta en armas el hambre en el mundo y los problemas de los que son víctimas las mujeres se habrían terminado”, indicó.

Otro de los principales problemas que Juvanteny quiso que se conociera fue el hecho de la existencia de tráfico de niñas en Togo donde las mafias buscan a jóvenes de familias ignorantes y les ofrecen llevarse a sus hijas a otro país prometiéndoles bienestar, una educación y un sueldo para luego utilizarlas como esclavas domésticas.

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Juvanteny, que ha trabajado 17 años en Gabón, explicó que estas mafias compran a las niñas por una pequeña cantidad de dinero y las introducen en unas barcas que las trasladan desde países como Togo hasta Gabón.

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