Catequistas navarros peregrinan a Roma invitados por el Papa Francisco

La semana pasada, desde el jueves 26 al domingo 29 de septiembre, un grupo de 95 catequistas de todas las zonas de Navarra peregrinaron a Roma respondiendo a la invitación del Papa Francisco a todos los catequistas del mundo con motivo del Año de la Fe. La peregrinación estuvo encabezada por el Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela Francisco Pérez y el Delegado Diocesano de Catequesis Francisco Javier Ahechu.

Previamente a este camino de fe el Arzobispo y su Delegado de Catequesis participaron en el Congreso que trabajó durante dos días la figura del catequista como “testigo de la fe”. El momento más vibrante de este trabajo lo constituyó la charla que el viernes día 27 el Papa Francisco dirigió a todos los asistentes. Concluyó sus palabras con un cálido agradecimiento y una fuerte invitación: “Queridos catequistas, les doy las gracias por lo que hacen, pero sobre todo porque están en la Iglesia, en el Pueblo de Dios en camino, porque caminan con el Pueblo de Dios. Permanezcamos con Cristo, tratemos de ser cada vez más uno con él; sigámoslo, imitémoslo en su movimiento de amor, en su salir al encuentro del hombre; y vayamos, abramos las puertas, tengamos la audacia de trazar nuevos caminos para el anuncio del Evangelio”.

El itinerario de la peregrinación comenzó el mismo viernes por la mañana en la Iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro donde los catequistas reflexionaron sobre la experiencia de fe y acudieron a la Basílica de Santa María la Mayor, primer templo cristiano dedicado a la Virgen y una de las cuatro Basílicas papales de Roma. Allí tuvieron una meditación.

La fe celebrada fue el tema abordado en la Iglesia de San Marcos Evangelista donde los peregrinos pudieron acercarse al sacramento de la Reconciliación. Y fue en la Iglesia del Gesú donde tuvo lugar la celebración de la Eucaristía presidida por don Francisco. Fue un momento muy especial para todos ya que esta iglesia custodia el brazo del patrón de Navarra San Francisco Javier y la sepultura de San Ignacio de Loyola que fue herido en Pamplona, circunstancia que propició su conversión. Dos grandes santos que sirvieron a los catequistas como ejemplo de lo que los cristianos somos capaces de lograr si vivimos a fondo nuestra fe.

El sábado por la mañana los peregrinos disfrutaron de un encuentro con todos los catequistas venidos de España y de algunos otros países de habla hispana en la parroquia de San Gregorio VII. Allí escucharon una catequesis impartida por Monseñor Martínez Sistach, Cardenal Arzobispo de Barcelona. En este mismo escenario se celebró la Eucaristía, en la que concelebró don Francisco y que fue animada musicalmente por la delegación de catequistas navarros, la diócesis de España con mayor participación en esta peregrinación a Roma. Al final se leyó un mensaje de bienvenida y gratitud del Prefecto para la Nueva Evangelización, Monseñor Fisichella. Por la tarde los catequistas continuaron su itinerario en la Basílica de San Pedro frente a cuyo altar mayor erigido sobre la tumba del primer Papa hicieron profesión de su fe proclamando gozosamente el Credo Niceno-Constantinopolitano.

Pero el momento culminante de la peregrinación fue la Eucaristía del domingo celebrada junto al Papa y miles de catequistas venidos de todos los rincones del mundo  en la plaza de San Pedro del Vaticano. En su homilía, el Santo Padre elogió el papel del catequista como custodio y transmisor de la “memoria de Dios” y dio algunas claves para ser cada día mejores evangelizadores. Alimentados por las palabras del Papa Francisco y llenos de alegría, los catequistas concluyeron así su peregrinación y regresaron a casa agradecidos por esta profunda  experiencia vivida en Roma.

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