Análisis artístico

La Capilla de San Fermín presenta una planta característica del Barroco: una cruz griega inscrita en un cuadrado, en su caso prolongada por un tramo de comunicación, que enlaza con el templo parroquial de San Lorenzo. La planta cruciforme se aprecia claramente al exterior. Rodea al edificio un cuerpo cuadrangular, que deja visibles dos de sus lados, puesto que los otros dos están ocupados de una parte por el templo de San Lorenzo, y caserío de la otra. Esta doble ala, con pretensiones de palacio, consta de dos pisos, el inferior de piedra con grandes arcadas, y el superior, de ladrillo y con vanos rectos, unas y otros enrejados. El testero –al igual que su paño contiguo- presenta un óculo entre las armas heráldicas de Pamplona. Los muros de ladrillo se rematan en frontones triangulares. Por encima se alza el tambor octogonal y la linterna, ésta última reedificada entre 1823 y 1824.

En el interior, la planta resultante de la superposición de cruz griega sobre cuadrado determina la existencia de cuatro rincones angulares cubiertos por bóvedas de arista. Al centro se alza la cúpula de media naranja y su linterna. La reforma acometida según proyecto de Ochándátegui entre 1800 y 1805 dio a la Capilla el aspecto clasicista de hoy, que se debe sobre todo a la decoración. En las pechinas se dispusieron cuatro medallones dentro de una estructura radial, característica del momento neoclásico. Enmarcados por guirnaldas vegetales, representan a los Obispos Saturnino y Fermín y a los Presbíteros Honesto y Francisco Javier: sustituyen a las escenas martiriales de la etapa inaugural. Las tribunas con celosía fueron sustituídas por balcones.

La profusa decoración barroca de entablamentos y bóvedas se vio sucedida por los actuales motivos sobrios, de estirpe académica; y las basas de los pilares, simplificadas. Las ventanas rectangulares de los lienzos del crucero fueron suplantadas por óculos, que hoy contienen vidrieras con escenas de la vida y martirio del Santo Titular: fueron fabricadas por la casa Mayer, de Londres, y emplazadas en 1886. Los referidos óculos están rodeados por el motivo neoclásico de palmas entrecruzadas, elemento que se repite en las paredes de los rincones angulares. Se ampliaron las puertas del crucero: como motivo ornamental se colocó sobre cada una de ellas una guirnalda con atributos episcopales, sustentada por ángeles, en una composición de recuerdo todavía barroco, pues las figuras no se ajustan a los límites del encuadre.

También fue ampliamente simplificado el frontispicio de entrada, que comunica con la nave de San Lorenzo. En el ático, limitados por una ficción de cortinaje, dos ángeles sostienen un medallón con la escena del martirio de San Fermín.